Mierda...
Ha muerto EDUARDO HARO TECGLEN .
Siento un vacío doloroso en mi vida como lector.
Ya nunca más volveré a abrir el periódico "EL PAÍS" por la penúltima página antes de nada.

La desaparición de una persona a la que admiro siempre me produce esta sensación amarga, tan incómoda y desconcertante. Sí que hay personas imprescindibles. Don Eduardo lo era para mí y para muchos miles de lectores más. Por fortuna siempre nos quedarán sus palabras, que ni las zarpas de los ultraderechistas de siempre en este país de cabrones podrán jamás borrar.

Hasta siempre, Don Eduardo, de parte de otro rojo republicano.